Galería Autónoma CU-Palabras Pendientes sobre la presentación del libro LA IZQUIERDA EN NUESTRA AMÉRICA ¿AVANCE O RETROCESO? DEL MOVIMIENTO DE SOLIDARIDAD NUESTRA AMÉRICA

“El problema de la realidad es que no sabe nada de teoría”

Don Durito de la Lacandona

“Pero la juventud tiene que crear. Una juventud que no crea es una anomalía realmente.” Ché Guevara

 

Introducción.

El libro que nos reúne hoy aquí en la GACU, es un ejercicio colectivo realizado desde una parte de la izquierda organizada de nuestra América, lo cual nos parece necesario recalcar para reconocer la importancia de un libro de este tipo, ya que apuntala la reflexión colectiva y crítica con el objetivo de fomentar la solidaridad con los movimientos y gobiernos de la América nuestra, pero sobre todo, consideramos necesario que la izquierda retome el camino de la reflexión y autocrítica. Así pues recibimos con mucho interés esta publicación y daremos algunos de nuestros puntos de vista y preguntas, más los segundos que los primeros, que nos han nacido a partir de su lectura.

 

De aguas, niños, fantasmas, horizontes y realidades.

Vemos que en un libro como este, de varias plumas, hay diversas posturas y matices, sobre la izquierda en AL, por lo que no pretenderemos obviar estas diferencias, sin embargo, sí hay algunas líneas que atraviesan el texto y con las que coincidimos, especialmente en dos aspectos: el primero es la importancia que toman los movimientos y agrupaciones de izquierda a partir de la década de los noventa, en respuesta a las políticas neoliberales y levantándose de las derrotas y represión de las décadas anteriores. El segundo aspecto es la importancia de la Revolución Cubana para la izquierda latinoamericana, no sólo en el momento de su triunfo, sino a través de los 52 años de proceso de formación de una nueva sociedad y la defensa ante los embates imperialistas, de los cuales el brutal bloqueo es sólo un aspecto. Retomar a Cuba es hoy importante.

Otro elemento, que si bien no es explícito en todas las entrevistas, creemos que es una característica de las preocupaciones de la llamada nueva izquierda que ahora conformamos, se trata del carácter ético que necesitamos para la lucha, enseñanza que se remonta a los grandes revolucionarios como el Che, y que hoy día se nos presenta como necesario para construir una forma diferente de hacer política, sin corrupción, sin mentiras, con respeto de los principios éticos y políticos para transformar nuestra realidad, con respeto por la dignidad humana, con solidaridad hacia las demás organizaciones  y pueblos.

Enfocando la lente sobre algunos de los artículos del libro ubicamos algunas coincidencias, con Tatiana Coll y Gilberto Lopez y Rivas en su tratamiento del poder popular; con Carlos Fazio en la importancia de las derrotas militares en la transformación de la izquierda y en que la nueva izquierda expresada en movimientos, organizaciones y partidos hecha su raíz sobre viejas tradiciones políticas, es decir, como bien apunta Tatiana Coll lo viejo y lo nuevo nunca se presentan de forma pura.

Por otro lado, la reflexión de Clemencia Correa sobre el proceso de la izquierda colombiana en un contexto de militarismo y terrorismo de Estado nos parece importante y urgente para considerar y actuar en nuestra realidad mexicana hoy.

Igualmente, rescatamos y compartimos los planteamientos sobre la necesidad de la reflexión teórica ante cierto pragmatismo existente en el accionar de esta izquierda. Es claro que dicha reflexión debe partir de una práctica política consecuente y comprometida. Considerando esta idea y de la lectura del texto es que nos surgen ciertas preguntas que planteamos  a continuación.

A partir de la lectura de los artículos observamos una contradicción en la izquierda. Ante el ataque neoliberal la necesaria respuesta de la izquierda organizada fue desechar el dogmatismo, las formas tradicionales de organización y la adopción de una política que fuera más contundente para el momento, misma que fue en detrimento de la teoría y no sólo de ésta sino de todo proceso teórico.

Lo que se desechó en esta urgencia política fueron años de lucha que conformaban un bagaje teórico y reflexivo sobre la transformación social. A nosotros no nos parece evidente que debamos desechar ese legado histórico, creemos que para afrontar ese debate es necesario conocerlo, para superar el dogmatismo tenemos que afrontar de forma crítica la crítica a las viejas formas, así que cuando hoy nos encontramos con la explicación de cómo ese dogmatismo fue superado para dar paso a una nueva izquierda, no podemos sentirnos ajenos a este proceso pero tampoco alcanza a cubrir nuestras dudas, un poco como diría Galeano: “Eso rasca. Y rasca mucho, y rasca muy bien. Pero rasca donde no pica”.

Podemos ver que es una lucha contra el fantasma que recorre la izquierda, el fantasma del dogmatismo, pero la pregunta que nos surge es si al explicar estos procesos están pensando en las viejas generaciones de izquierda o en los jóvenes que hoy comenzamos a luchar, para nosotros es importante conocer la historia de cómo la nueva izquierda tuvo que desembarazarse de las lecturas dogmáticas, pero también vemos los problemas, las crisis y limitantes que han tenido estas historias recientes, aquí la reflexión teórica se nos presenta como herramienta necesaria. Hoy necesitamos que con la misma rigurosidad con que fue criticado el dogmatismo, sean criticados los límites y las contradicciones de las nuevas izquierdas, porque a nosotros nos es necesario contar con ciertos indicios, un sur (por no decir un norte) de qué tan efectiva está siendo nuestra lucha y nuestros proyectos.

Si lo pusiéramos en términos dialécticos abstractos, hoy día tenemos que negar la negación para superar los viejos esquemas rígidos y ahistóricos, no pretendemos un imposible regreso al pasado, al contrario, avanzar y superar nuestras contradicciones. Hacemos eco de varias preocupaciones de compañeros y de artículos del libro en retomar los clásicos y volver a la teoría despojada de los dogmatismos, parafraseando un dicho popular, “No podemos tirar al niño con el agua sucia, menos si el niño es Lenin”.

Regresando al libro, encontramos diferentes concepciones sobre la izquierda latinoamericana, para algunos autores importa resaltar su carácter anti capitalista, para otros su inserción en la correlación de fuerzas regional, y unos más rescatan su papel en la construcción de poder popular. Esas caracterizaciones obedecen a los balances del avance de la derecha, quien desde las más férreas dictaduras hasta las aparentes democracias, impone el ideario y las prácticas neoliberales, tanto democracia como dictadura en armonía con el imperialismo. Ese proceso derroto, momentáneamente, a la izquierda latinoamericana.

La limitante de esta caracterización es en primer lugar su amplitud, en segundo lugar, que obedece principalmente a la resistencia al proceso neoliberal, como dice Gilberto López y Rivas “es una etapa tan desfavorable a las fuerzas de la revolución y del cambio revolucionario […] estamos en una actitud defensiva”. Estas caracterizaciones pueden generar confusión, enredo o relación dialéctica, sobre la izquierda como movilización, insurgencia y/o la izquierda como cambio radical de la sociedad, si bien se tocan no son lo mismo.

Vayamos a la medula de esa caracterización y regresamos al famoso problema del sujeto revolucionario, en el fondo la pregunta es quiénes tienen y pueden cambiar la sociedad. Mientras que la evidencia histórica apunta a la potencialidad insurreccional de los campesinos, indígenas, sectores pauperizados, jóvenes, etc., esa misma práctica ha mostrado tener límites o contradicciones que no les ha permitido llevar sus luchas más allá de ciertos márgenes. La excepción de esta situación, Cuba, también plantea una pregunta que no se ha resuelto, para que el Movimiento 26 de julio pudiera terminar de tomar el poder y el gobierno revolucionario pudiera declarar su revolución socialista, tuvo que tomar los medios de producción e incorporar al proletariado en el proceso revolucionario.

En el libro encontramos reflexiones sobre el sujeto revolucionario, los autores lo ven como multiclasista, la centralidad ya no está en el proletariado como vanguardia. Nosotros no vemos que eso excluya la importancia de la lucha proletaria, que como clase social daría el golpe  central contra el capitalismo, como dijo el SCI Marcos en  el Salto, Jalisco en el 2006  y durante el mitin del 1ro de mayo de mismo ese año. A pesar de ello el proletariado brilla por su ausencia, en los objetivos de la izquierda y en las preocupaciones de las reflexiones.

Vemos que el sujeto multiclasista en cuanto tal no puede dejar de lado a todos aquellos que sólo tienen su fuerza de trabajo y que las estrategias revolucionarias no pueden ser ya pensadas en términos de una sola clase.

Saludamos que se retome la discusión sobre la cuestión del poder y se hagan críticas a los planteamientos de Holloway, lo cual hace algunos años era impensable dentro de la izquierda. Es importante avanzar en esta discusión, ya que lo que nosotros vemos es que la construcción de hegemonía y la toma del poder son parte de un mismo proceso de revolución, no se trata de momentos que se excluyan.

La cuestión del sujeto de la transformación social, del poder y la crítica de los esfuerzos actuales, nos lleva a la conclusión de que es necesario retomar las premisas y herramientas que nos pueden brindar las ciencias sociales para entender los procesos del presente y proyectar sus resultados al futuro.

Nos queda la duda de si podemos recrear una discusión teórica, que permita pensar y entender los procesos al calor de los acontecimientos y al mismo tiempo trazar y proyectar sus escenarios futuros, la acción hoy requiere de horizontes ideales, los que deben ser consecuentes con las premisas que impone la realidad.

Nos despedimos con la invitación a continuar la discusión con el objetivo de construir unidad y encontrar caminos organizativos en conjunto. Recordando que la solidaridad es cualidad innegable del revolucionario y que como dice Martí “Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal.” Agradecemos a los compañeros editores esta invitación impresa a la reflexión y la solidaridad. Y como siempre desde este pequeño lugar Palabras Pendientes Proponen Pelear.

Galería Autónoma CU- Palabras Pendientes.

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